La venta del cerro (parte III): hubo una vez... (Por Patricio Eleisegui)
Porque como ya lo hemos comentado en otras oportunidades, la venta y depredación del cerro del Amor (o Ceferino o De la Cruz o...) avanza a paso redoblado. Y cualquiera puede apreciar la naturaleza de la gente que está llevando a cabo la comercialización de ese espacio. (Imagen inferior: el cerro en agosto de 2009)
La perforación de la roca habla por sí sola. Lo mismo que los numerosos postes que tiran a la basura toda la belleza del paisaje. Al igual que los cables, que ahora hacen de la vista lejana del cerro Tres Picos una suerte de telaraña nefasta.
Ahora que lo pienso, creo que “nefasto” es el calificativo adecuado para todo lo que se está haciendo en esa área junto al río Sauce Grande. (Imagen inferior: el cerro hace tres años)

Porque sí: Hay que terminar el negocio lo más rápido posible, amigos. Pero siempre al menor costo posible, porque sino la ecuación no cierra.
Entonces ¿para qué hacer un estudio de impacto ambiental? ¿Qué nos importa el desplazamiento de tierras, flora y fauna? ¿Así que por acá descendían los reyes durante la Fiesta Provincial de Reyes Magos? ¿Cómo vamos a gastar colocando cableado subterráneo? ¿Cloacas? Para qué, si el río está a un paso.
Nadie tiene un registro de cómo era el lugar antes de que nos diéramos cuenta del negocio inmobiliario que se ocultaba ahí, justo atrás de la capilla de Lourdes. Tardamos demasiado en darnos cuenta.
Pero por suerte siempre hay alguien que ve más allá. Y ese alguien incluso a veces llega a Intendente o algo así. Y empieza vendiendo una plaza. Luego, la cancha de fútbol por la que pasaron generaciones de pibes. Más tarde, un cerro.
Por fortuna, Sierra de la Ventana tiene tanta riqueza natural, tanto potencial, que cualquier cosa que saquemos a la venta en este momento pasa desapercibida.
En veinte años la cosa será distinta, seguramente. Pero lo más probable es que para ese momento ninguno de nosotros vivamos más en la Comarca.
Por ende, el problema quedará en manos de los que vengan. Pero no pensemos en eso ahora. Hay que apurarse así colocamos los últimos 10 lotes. ¿Qué pasará mañana? ¿A quién le importa lo que pasará mañana?